martes, 16 de abril de 2013

Mohandas Karamchad Gandhi


En la Lucha de la no violencia, no hay espacio para la derrota. Si continuamos propagando “El Ojo por Ojo  el mundo entero quedara ciego”. Lo que se obtiene con violencia solo puede mantenerse con violencia, puesto que la violencia no es más que el miedo a los ideales de los demás. No hablo de guardar silencio ante la injusticia; lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena. Pero si queremos cambiar el mundo empecemos por cambiarnos a nosotros mismos. La verdad es totalmente interior. No hay que buscarle fuera de nosotros, ni querer realizarla luchando con violencia con nuestros enemigos. No. Con frecuencia pienso que puesto que soy imperfectos y necesito la Tolerancia y la bondad de los demás, también he de Tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerle remedio. No me gusta la palabra tolerancia pero no encuentro otra mejor. El amor empuja a tener, hacia las creencias de los demás el mismo respeto que se tiene por la propia.

Mohandas Karamchad Gandhi


sábado, 6 de abril de 2013

Comandante de la Esperanza Canción de Enrique Valles

Comandante de la Esperanza Canción de Enrique Valles 
El Canta Autor Enrique Valles cantando en la UPEL
http://www.goear.com/listen/af9cb43/comandante-de-la-esperanza-enrique-valles

http://www.goear.com/listen/af9cb43/comandante-de-la-esperanza-enrique-valles

Comandante de la Esperanza Canción de Enrique Valles con un texto expropiado y descompuesto de Daniela Saydman (10-03-2013) Aquí tu rostro de quijote valiente, aquí tus manos de obrero tu voz de trueno, tu gesto de niño travieso, tus labios de padre y tu abrazo de abuelo, tus pies de guerrero... Aquí tú, aquí tú, aquí siempre, aquí tú, para siempre, Comandante de la esperanza, de los sueños buenos, recibimos tu legado, Comandante de la esperanza Ardiendo en llama viva, Incendiando las palabras que buscamos para llamarte. Comandante Cabalgas a lomo de historia por Nuestra América, y te fundes con nuestras canciones hoy te enarbolas al viento como bandera en mástil de nubes al vuelo estás presente, porque no cabes en un adiós. Y hoy ya sembrado en la tierra, en el árbol y en la estrella. Cómo entonces despedirte... Y regresas como Guaicaipuro con la certeza de convertirte en millones Yo soy, tú eres y siempre seremos Comandante de la esperanza, Luchas como pueblo y triunfas siempre Comandante de la esperanza dando aliento a cada hambriento y me perdonan la arrogancia, pero yo te libero Comandante Comandante de la esperanza Ayer Patria ahora Continente Comandante de la esperanza América te enviamos nuestro hijo más preciado, cuídalo, lucha con él dignamente Con mi comandante Hasta siempre Comandante Hoy Chávez somos todos Comandante 

viernes, 5 de abril de 2013

Mensaje del Gran Jefe Seattle al Presidente de los Estados Unidos


Mensaje del Gran Jefe Seattle al 
Presidente de los Estados Unidos

Esta es la carta que escribió el jefe de una tribu india nativa norteamericana al presidente de los EEUU en el año 1855. Se considera el primer manifiesto ecologista de la historia...



   El gran Jefe de Washington nos envía un mensaje para hacernos saber que desea comprar nuestra tierra. También nos manda palabras de hermandad y de buena voluntad. Agradecemos el detalle, pues sabemos que no necesita de nuestra amistad. Pero vamos a considerar su oferta, porque también sabemos de sobra que, de no hacerlo así, quizá el hombre blanco nos arrebate la tierra con sus armas de fuego.

     Pero... ¿Quién puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa idea es para nosotros extraña. Ni el frescor del aire, ni el brillo del agua son nuestros. ¿Cómo podría alguien comprarlos? Aún así, trataremos de tomar una decisión.
Mis palabras son como las estrellas: eternas, nunca se extinguen. Tenéis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada aguja de un abeto, cada playa de arena, cada niebla en la profundidad de los bosques, cada claro entre los árboles, cada insecto que zumba es sagrado para el pensar y sentir de mi pueblo. La savia que sube por los árboles es sagrada experiencia y memoria de mi gente.

       Los muertos de los blancos olvidan la tierra en que nacieron cuando desaparecen para vagar por las estrellas. Los nuestros, en cambio, nunca se alejan de la tierra, pues es la madre de todos nosotros. Somos una parte de ella, y la flor perfumada, el ciervo, el caballo, el águila majestuosa, son nuestros hermanos. Las escarpadas montañas, los prados húmedos, el cuerpo sudoroso del potro y el hombre..., todos pertenecen a la misma familia.

      Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington nos envió el recado de que quería comprar nuestra tierra, exigía demasiado de nosotros. El Gran Jefe nos quiere hacer saber que pretende darnos un lugar donde vivir tranquilos. Él sería nuestro padre, y nosotros seríamos sus hijos. ¿Pero eso será posible algún día? Dios debe amar a vuestro pueblo y abandonado a sus hijos rojos.

    Él ha enviado máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo, y con ellas se construyen grandes poblados. Él hace que vuestra gente sea, día a día, más numerosa. Pronto invadiréis la tierra, como ríos que se desbordan desde las gargantas montañosas, como una inesperada lluvia. Mi pueblo, sin embargo, es como una corriente desbordada, pero sin retorno. No, nosotros somos razas diferentes. Nuestros hijos y los vuestros no juegan juntos, y vuestros ancianos y los míos no cuentan las mismas historias. Dios os es favorable, y nosotros nos sentimos huérfanos. Aun así, meditaremos sobre vuestra oferta de comprarnos la tierra. No será fácil, porque esta tierra es sagrada para nosotros.

    Nos sentimos alegres en estos bosques. Ignoro el por qué, pero nuestra forma de vivir es diferente a la vuestra. El agua cristalina, que corre por los arroyos y los ríos no es sólo agua, es también la sangre de nuestros antepasados. Si os la vendiéramos tendríais que recordar que es sagrada, y enseñarlo así a vuestros hijos. De hecho, los ríos son nuestros hermanos. Nos libran de la sed, arrastran nuestras canoas y nos procuran alimento. Cada imagen que reflejan las claras aguas de los lagos son el recuerdo de los hechos que ocurrieron y la memoria de mis gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

     Así es, Padre Blanco de Washington: los ríos son nuestros hermanos. Si os vendemos nuestra tierra, tendréis que recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos -y en adelante, los vuestros- y tratarlos con el mismo cariño que se trata a un hermano.
Es evidente que el hombre blanco no entiende nuestra manera de ser. Os es indiferente una tierra que otra porque no la ve como a una hermana, sino como a una enemiga. Cuando ya la ha hecho suya, la desprecia y la abandona. Deja atrás la tumba de sus padres sin importarle. Saquea la tierra de sus hijos y le es indiferente. Trata a su madre -la Tierra- y a su hermano -el firmamento- como a objetos que se compran, se usan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Hambriento, el hombre blanco acabará tragándose la tierra, no dejando tras de sí más que un desierto. Mi gente siempre se ha apartado del ambicioso hombre blanco, igual que la niebla matinal en los montes cede ante el sol naciente. Pero las cenizas de nuestros antepasados, sus tumbas, son tierra santa, y por eso estas colinas, estos árboles, esta parte del mundo, nos es sagrado.
No sé, pero nuestra forma de ser es muy diferente de la vuestra. Quizás sea porque soy lo que vosotros llamáis "un salvaje" y, por eso, no entiendo nada.

    La vista de vuestras ciudades hiere los ojos de mi gente. Quizá porque el "Piel Roja" es un salvaje y no lo comprende. No hay silencio alguno en las ciudades de los blancos, no hay ningún lugar donde se pueda oír crecer las hojas en primavera y el zumbido de los insectos. No hay un solo sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar desde el que poder escuchar en primavera el brote de las hojas o el revolotear de un insecto. Tal vez sea porque soy lo que llamáis "un salvaje" y no comprenda algunas cosas... El ruido de vuestras ciudades es un insulto para el oído de mi gente y yo me pregunto ¿Qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza o el diálogo nocturno de las ranas en un estanque? Mi pueblo puede sentir el suave susurro del viento sobre la superficie del lago, el olor del aire limpio por el rocío de la mañana y perfumado al mediodía por el aroma de los pinos. El aire es de gran valor para nosotros, pues todas las cosas participan del mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre, todos. El hombre blanco parece no dar importancia al aire que respira, a semejanza de un hombre muerto desde hace varios días, embotado por su propio hedor. Pero, si os vendemos nuestra tierra, no olvidéis que tenemos el aire en gran estima, que el aire comparte su espíritu con la vida entera. El viento dio a nuestros padres el primer aliento, y recibirá el último. Y el viento también insuflará la vida a nuestros hijos. Y si os vendiéramos nuestra tierra, tendríais que cuidar el aire como un tesoro y cuidar la tierra como un lugar donde también el hombre blanco sepa que el viento sopla suavemente sobre la hierba en la pradera.


    Cuando el último de entre mi gente haya desaparecido, cuando su sombra no sea más que un recuerdo en esta tierra -aun entonces- estas riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo, porque nosotros amamos este paisaje del mismo modo que el niño ama los latidos del corazón de su madre.

    Si decidiese aceptar vuestra oferta, tendría que poneros una condición: que el hombre blanco considere a los animales de estas tierras como hermanos. Soy lo que llamáis "un salvaje" y no comprendo vuestro modo de vida, pero he visto miles de búfalos muertos, pudriéndose al sol en la pradera. Muertos a tiros, sin sentido, desde las caravanas. Yo soy un salvaje y no puedo comprender cómo una máquina humeante -el caballo de hierro- puede importar más que el búfalo, al que sólo matamos para sobrevivir. ¿Qué es el hombre sin animales? Si todos los animales desaparecieran el hombre también moriría en la soledad de su espíritu. Lo que le suceda a los animales tarde o temprano le sucederá también al hombre. Todas las cosas están estrechamente unidas.

     Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la Tierra es su madre. Lo que le ocurre a la Tierra también le ocurre a los hijos de la Tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.
Nosotros sabemos que la tierra no pertenece al hombre, que es el hombre el que pertenece a la Tierra. Lo sabemos muy bien, Todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. El hombre no creó la trama de la vida, es sólo una fibra de la misma. Lo que haga con ese tejido, se lo hace a si mismo. No, el día y la noche no pueden vivir juntos.
Tenéis que enseñar a vuestros hijos que el suelo que está bajo sus pies contiene las cenizas de los nuestros. Para que respeten la tierra, contadles que la tierra contiene las almas de nuestros antepasados. Nuestros muertos siguen viviendo entre las dulces aguas de los ríos, y regresan, de nuevo, con cada suave paso de la primavera, y sus almas van con el viento que sopla, rizando la superficie del lago.

    Consideramos la posibilidad de que el hombre blanco nos compre nuestra tierra. Pero mi pueblo pregunta: ¿Qué es lo que quiere el hombre blanco? ¿Cómo se puede comprar el Cielo, o el calor de la tierra, o la velocidad del antílope? ¿Cómo vamos a vender todo esto y cómo vais a poder comprarlo? ¿Acaso podréis hacer con la tierra lo que queráis, sólo porque firmemos un pedazo de papel y se lo entreguemos al hombre blanco? Si nosotros no poseemos el frescor del aire, ni el resplandor del agua, ¿cómo vais a poder comprarlo? ¿Es que, acaso, podéis comprar los búfalos cuando ya hayáis matado al último? Consideraremos la oferta. Sabemos que si no os la vendemos vendrá el hombre blanco y se apoderará de nuestra tierra.
Sabemos una cosa que, tal vez, el hombre blanco descubra algún día: nuestro Dios es vuestro Dios. Podéis pensar que ahora Él os pertenece, de igual manera que hoy deseáis que nuestras tierras sean vuestras. Pero no es así. Él es el Dios de todos los hombres y su amparo alcanza por igual a mi gente y a la vuestra.

     Consideraremos vuestra oferta de que vayamos a una reserva. Queremos vivir aparte y en paz. No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. Nuestros hijos verán a sus padres sumisos y vencidos. Nuestros guerreros estarán avergonzados. Después de la derrota pasarán sus días en la holganza, y envenenarán sus cuerpos entre comida y alcohol. No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. No quedan ya muchos. Sólo algunas horas -un par de inviernos- y no quedará ningún hijo de la gran estirpe que en otros tiempos vivió en esta tierra, y que ahora en pequeños grupos viven dispersos por el bosque, para gemir sobre las tumbas de su pueblo. Un pueblo que en otros tiempos fue tan poderoso y tan lleno de esperanza como el vuestro.

¿Pero, por qué entristecerse por la desaparición de una nación? Las naciones están hechas por hombres. Es así. Los hombres aparecen y desaparecen como las olas del mar. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común de las cosas. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos...
También los blancos desaparecerán, y quizá antes que otras estirpes. Continuad contaminando y corrompiendo vuestro lecho y cualquier noche moriréis ahogados en vuestra propia suciedad. Eso sí..., caminareis hacia la extinción rodeados de gloria y espoleados por la creencia en un Dios que os da poder sobre la Tierra y sobre los demás hombres. Cuando todos los búfalos se hayan ido, los caballos salvajes hayan sido domados, el rincón más secreto del bosque invadido por el ruido de la multitud, y la visión de las colinas esté manchada por los alambres parlantes, cuando desaparezca la espesura y el águila se extinga, habrá que decir adiós al caballo veloz y a la caza.
Será el final de la vida y el comienzo de otra. Por algún motivo que se me escapa, Dios os concedió el dominio sobre los animales, los bosques y los Pieles Rojas. Quizá podríamos comprenderlo si supiésemos qué es lo que sueña el hombre blanco, qué ideales ofrece a los hijos en las largas noches de invierno, y qué visiones bullen en su imaginación, hacia las que tienden el día de mañana.
Pero nosotros somos "salvajes". Los sueños del hombre blanco nos están vedados. Y porque nos están ocultos, nosotros vamos a seguir nuestro propio camino. Pues, ante todo, estimamos el derecho que tiene cada ser humano a vivir tal como desea, aunque sea de modo muy diverso al de sus hermanos. No es mucho lo que nos une.

     Consideraremos vuestra oferta... Si aceptamos es sólo por asegurarnos la reserva que habéis prometido. Quizá, allí podamos acabar los pocos días que nos quedan, viviendo a vuestra manera. Cuando el último Piel Roja de esta tierra desaparezca y su recuerdo sea solamente la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas orillas y estos bosques. Pues ellos amaban esta tierra, como ama el recién nacido el latido del corazón de su madre. Si os llegáramos a vender nuestra tierra, amadla -como nosotros la hemos amado-. Cuidad de ella -como nosotros la cuidamos- y conservad el recuerdo de esta tierra tal como os la entregamos.


 ¿Dónde está el bosque espeso?: Desapareció. ¿Qué ha sido del águila?: Desapareció. Así se acaba la vida y sólo nos queda el recurso de intentar sobrevivir.






CUALQUIER PARECIDO CON LA ACTUALIDAD NO ES NINGUNA COINCIDENCIA. EL ENEMIGO ES EL MISMO, LAS INTENCIONES SON LAS MISMAS, PERO LA SABIDURÍA DEL PUEBLO SIGUE CRECIENDO Y ASÍ COMO UNA VEZ UN HUMILDE INDÍGENA NORTEAMERICANO ALZO SU VOZ, HOY LA PATRIA GRANDE LEVANTA LA SUYA. CELAC , ALBA, MERCOSUR, PETRO-CARIBE SON SÓLO ALGUNAS DE NUESTRAS VOCES EN EL MUNDO. 

martes, 2 de abril de 2013

Nostalgias Cotidianas/ Semana Santa a la Venezolana


Semana Santa a la Venezolana

Autor: Hernán González Díaz

Las costumbres de los venezolanos en cuanto a la celebración de fechas religiosas, es como para coger palco.  Por ejemplo la Semana Santa. La Semana Mayor, como también se le conoce, esta impregnada por un tanto de folclor y otro tanto de tradición. Al punto de convertirse por así decirlo en una celebración muy, pero muy original. La religión oficial venezolana es la católica, y en tal sentido en el país, se realizan, actos de todo tipo. A saber: procesiones, penitencias, peregrinaciones, misas, bendiciones del agua y también de palmas, la bendición del mar tampoco falta. Muchos cuelgan en sus hogares, tantos elementos tras la puerta, a saber: sábila, cruces de palma bendita, frasquitos de agua también bendita, imágenes del Santo de su predilección, (San miguel, la Mano Poderosa, La Virgen del Carmen) que uno no logra explicarse que la citada puerta no se descuadre de tanto peso, porque hay que ver el tamaño de la penca de sábila y del frasco, amen de alguna pintura alegoría enmarcada. También por estos días  queman incienso, e incluso algunos queman algún monigote al que llaman Judas, como representación simbólica de desprecio al que en la Biblia se le responsabiliza de traicionar a Jesús.
Las creencias y supersticiones no se quedan atrás, entre ellas están aquellas que aseguran que en Semana Santa, no se puede barrer, con la consecuencia terrible de que la casa se vuelve un chiquero y si por casualidad se quema algún bosque (como suele pasar) ya usted sabe que vivirá durante 7 días entre cenizas, ramitas quemadas y mucho tizne. Otra creencia es aquella de que no se puede trabajar, en especial si su trabajo tiene que ver con oficios como la latonería, la carpintería, la mecánica y todo aquello que le obligue a martillar o clavar, puesto que si así lo hiciera se toma como si usted estuviese clavándole los clavos al Cristo. En tiempos de mi abuelita, durante estas fechas, no se podía usted bañar, y uno no se explica, como se metía toda aquella gente sin bañarse en un templo, recordemos que la semana en cuestión siempre cae en pleno verano y el calor y el sudor se hace insoportable. Y que  decir de sus acostumbradas palabrotas, palabrotas que ya eran tan suyas y sentidas que da alguna manera usted era tentado por el diablo (el cual se cree que en estos días andaba suelto), y tras dejar escapar desde lo más profuso un Co... de .... M..... Usted, como buen católico se persignaba y pedía un perdón que resultaba ser más automático, que sentido. En los tiempos de mi abuela, la radio y la televisión detenían la programación  y solo se oía música acorde con los días que trascurrían. Pero, hablando de música, usted no podía cantar, ni bailar, ni escuchar música, a excepción de la denominada Sacra o creada para alabar al Dios de los Cristianos (Aclaro que esa música era solo para escuchar y no para bailar, no vaya a ser que me mal interpreten). Otras creencias se van a los extremos como aquella de no comer carne. El no comer carne, así como el no poder clavar, se hacía extensivo a la vida íntima y en tal sentido usted no podía hacer el amor, porque eso es comer carne y de seguro los infractores se convertirán en pescado.
Hoy en día esta demostrado que el venezolano es un creyente fuera de lo común. Y por ello, como los tiempos de la abuela han pasado, muchos devotos se prestan a esta celebración embalando y comprando todo lo que sabe que para ser un buen católico se refiere. A saber: Traje de baño, bronceador, cervezas, sombrillas, salvavidas, cervezas, comida enlatada, carbón, carne,  (por que en la playa casi no se consigue), cervezas, domino, barajas, bingos, cervezas, colchonetas, hamacas, cervezas, cocinas eléctricas, carpas, cervezas,  preservativos, equipos de sonidos, los mejores 50 C.Ds , y por supuesto algo que no podía faltar en una fechas tan importantes para el recogimiento y el acercamiento a lo espiritual, LA CERVEZA. Pues es así como lo oyen y aquí es donde los nuevos católicos rompen con aquel viejo proverbio de que Todo tiempo pasado fue Mejor, pues en opinión de los herederos de las viejas tradiciones ellos sostienen que esta es una mejor manera de celebrar la Semana Mayor. 

sábado, 30 de marzo de 2013

ESCLAVOS DEL NO SABER QUE SE ES ESCLAVO. Por Hernán González Díaz


ESCLAVOS DEL NO SABER QUE SE ES  ESCLAVO.
Por Hernán González Díaz
Existen diversas visiones del mundo en que vivimos y ellas obedecen a nuestra cultura y educación según el desenvolvimiento del individuo en la sociedad y hasta del nivel social donde se nace y se desarrolla. Sin pensarlo mucho, los padres sean: pobre, clase media o millonarios, intentan al igual que lo hicieron con ellos darle a sus hijos  en casa sus primeras nociones de educación y unos valores tal y como ellos los aprendieron de sus padres y sus padres de sus abuelos y así de forma indeterminada. La vecindad y la calle les dará otro tanto y para complementarlo se les envían a la escuela (recuerden que cada quien asiste a su formación en: el hogar, la calle y la escuela, según el nivel  social en el que la ruleta de la vida le permitió nacer y en cada una de ellas se forma el ciudadano.  En la escuela unos se formarán para ser mano de obra, otros para ser patrones y los últimos para ser patrones de patrones y percibir las ganancias del trabajo de los dos primeros.
 ¿Por qué sucede esto? Es sencillo e histórico, cada grupo social ha sido formado a lo largo de sus vidas para ejercer su rol. Ese es el orden establecido, ese es el orden con el que por siglos y siglos nos han controlado e incluso nos han convertido en supervisores, en protectores del sistema, en engrasadores del engranaje  en nuestro propio perjuicio sin darnos cuenta. Para ello la educación formal ha jugado un importante papel. Cada docente al recibir su titulo pasa a creerse dueño de la verdad y el conocimiento absoluto, sin darse cuenta que al igual que quienes le enseñaron en la universidad se graduó de engrasador del sistema para repetir algunas formas de dominación o para mejorarlas y sentirse orgulloso de tal  acto de inconsciencia en contra de unos niños y también en contra de unos jóvenes que irán a la universidad y egresaran para seguir formando reproductores del sistema y estar siempre al servicio de quienes a su vez le sirven a uno más arriba.  Fíjense bien,  por eso a la mayoría de los dueños del capital del mundo, incluida Venezuela, les parece natural la explotación del pueblo, (están formados para creerse con ese derecho) por eso los que le siguen en la cadena les parece natural contribuir a la explotación y llegar a creerse parte de la elite del poder económico (a la que no pertenece, ni pertenecerá pero eso no lo verá, pues está formado para creerse así  y no ver la verdad) y los últimos de la cadena, los de abajo, los oprimidos, entenderán como natural el hambre, la explotación, las jornadas laborales y la sumisión; pues está formado para trabajar repetitivamente y vivir pegado a la televisión donde constantemente se le reordena o reconfigura mentalmente a fin de que no se salga del engranaje que impone el sistema. Sistema sostenido por unas 100 familias en el mundo (*) que son las que mueven los hilos de la economía y es para quienes trabajamos todos en el planeta sin darnos cuenta.
Según la cultura mercantil, el mundo debe convertirse en una gran autopista de unificación que facilite el transporte de la mercancía y todo obstáculo natural o humano debe ser destruido.  Por ello se atropella al hombre cuando logra ver más allá  y muestra su desacuerdo con el sistema. Los opresores,  manipulan de manera que el ser humano no se advierta cuánto es utilizado. La opresión se moderniza y muta  expandiéndose por todas partes y mejorando las formas que le permiten ocultar la condición de esclavista. Decía William Shakespeare,  “Que época tan terrible está en que unos idiotas conducen a unos ciegos”  eso fue escrito hace más de 500 años y sigue siendo así. Pocos pueden distinguir el juego implementado por los opresores del mundo. Bien decía Karl Marx, en su obra El Capital, “A primera vista, una mercancía parece ser un objeto trivial, de comprensión inmediata. Su análisis demuestra que es un objeto endemoniado, rico en sutilezas metafísicas y reticencias tecnológicas” Por ello parece todo normal, todo  está concebido para que el hombre no se descubra esclavos y cual ciego se deje conducir por donde mejor le plazca al amo y de paso el esclavo salga en defensa de lo inaudito,  (por obra de la sutileza y lo subliminal). Al ser humano se le  conduce por un mundo de consumismo, compra hasta lo que no puede pagar, volviéndose compulsivo en la adquisición de mercancía que quizás ni necesita. Y sin notar que la posesión de bienes, no va de la mano con la libertad.  Uno de los libros más antiguos y leídos  por los mortales  reza: “De que le sirve al hombre poseerlo todo, si a cambio pierde su alma” el Evangelio según  Mateo 8:36 y tal como allí es señalado se  vende el alma en el afán de cumplir el mandato del amo tras la adquisición de mercancía inútil y así reafirmar nuestra condición de servidumbre. Sin darnos cuenta el grueso de los habitantes del planeta a pasado a engrosar la lista de personas que padecen hambre y no logran avizorar que están siendo empujados, manipulados, explotados, esclavizados por un  sistema que hace de la desigualdad un criterio de progreso, y mientras esto sea así el hambre no desaparecerá jamás.
Para obtener lo que la publicidad y los mensajes subliminales nos dictan por órdenes del opresor, nos vemos obligados a trabajar. Y ¿para quién trabajamos?   ¿Y qué es el trabajo? Trabajamos para un minúsculo 1% que es el dueño de la riqueza mundial.   Y el trabajo, que significado encierra esta palabra, el trabajo no es más que un Instrumento de tortura como bien se define su raíz. La palabra trabajo viene de trabajar y esta del latín tripaliare. Tripaliare viene de tripalium (tres palos). Tripalium era un yugo hecho con tres (tri) palos (palus) en los cuales amarraban a los esclavos para azotarlos.  Como podemos ver, el trabajador ya sea por el látigo, el tripalium o el cronometro que regula el horario de cada faena está esclavizado y el peor elemento de dominación es hacerle creer que es libre, que tiene libre albedrio, que hace lo que quiere y que podrá invertir en lo que él desea, pero lo que no sabe ese trabajador es que ese deseo será inducido para que gaste comprando lo que los dueños del capital quieren que compres.  Por otro lado se estimula la competencia desleal, en un medio creado para pensar poco y repetir mucho. Cada trabajador tiene asignado un trabajo repetitivo, cada uno lucha por ser el mejor esclavo, es un especialista en su área de producción y esta especialización se repite a escala planetaria, y así obedientemente alimenta las alforjas del amo. A fuerza de repetir y obedecer se obtienen reflejos de sumisión. La obediencia se ha convertido en nuestra naturaleza, obedecer sin saber por qué, simplemente porque sabemos que se tiene que obedecer. Sin darse cuenta está  totalmente esclavizado pero no lo sabe o no lo quiere saber, esto es la esclavitud moderna, es peor que los esclavos de la antigüedad, ellos se sabían esclavos a fuerza de látigo, hambre, miedo y opresión, hoy en cambio (más grave aún) el hombre parece  no darse cuenta de su entregada esclavitud. Acepta sin discutir la vida que se ideó para él, esta resignado y no hay nada más asquiante que la resignación. Creé, a causa de la estudiada y constante publicidad, que la felicidad y la plenitud radican en poseer más, tener más, pero mientras más acumula mercancía más alejado esta de la verdadera felicidad. Nos han vuelto consumistas, primero el radio, luego el carro, la televisión, la computadora, y más recientemente el celular, todas estas mercancías distribuidas masivamente en un muy breve tiempo modifican desde lo profundo las relaciones humanas, sirven para aislarnos de nuestros semejantes y por otra parte para divulgar los mensajes dominantes  del sistema. Las cosas que poseemos terminan por poseernos. No hay nada peor que un esclavo que no sabe que lo es. 
Nos hemos resignado a esta vida pensando que no puede haber otra, es ahí donde reside la fuerza de la dominación presente. Hacer creer que este sistema que ha colonizado toda la tierra es el fin de la historia, han convencido a la clase dominada que adaptarse a su ideología equivale a adaptarse al mundo tal como es y tal como ha sido siempre. Soñar con otro mundo se ha convertido en un crimen condenado al unisonó por los medios de información y todos los poderes. Aunque criminal es aquel que contribuye consciente o no a la demencia de la organización social dominante. No hay locura más grande que la del sistema presente.
Como intentamos decir al inicio de esta larga perorata, desde muy pequeños han trabajado en la colonización de nuestra conciencia. Las imágenes y el simbolismo han funcionado perfectamente para este objetivo y la complicidad por ignorancia de los adultos ha sido la mayor contribución. A esto se suman los adelantos  tecnológicos y psicológicos aplicados a la utilización de la imagen, toda la publicidad está controlada por los grandes consorcios, esta signada por ella. La imagen sigue siendo la forma de comunicación más directa y más eficaz. Construye modelos, embrutece las masas, les miente, les crea frustraciones y les infunde la ideología mercantil. Siempre con el mismo objetivo, vender modelos de vida o productos, comportamientos o mercancías, vender no importa qué, pero vender.
El ser humano para poder combatir el sistema debe reaprender, abrir su consciencia, descubrir el juego, darse cuenta que ha sido ficha de un tablero o muñeco movido por hilos, entender que no hay nada peor que esta servidumbre moderna y tomar acciones de transformación. No permitir que le manipulen hasta su forma de rebeldía o protesta. Porque fíjense bien, si un grupo de ciudadanos toma conciencia de cuanto se le oprime y manipula, y sale a protestar para infundir consciencia en otros u obtener un poco de justicia, si se revelan, entonces los llaman terroristas y terminan haciéndoles sentir que han cometido un error al revelarse y les hacen sentir culpa por haber desobedecido las reglas del sistema. Pero estemos claros, disponemos de una fuerza numérica incomparable frente a la minoría que gobierna, su fuerza no la obtienen de su policía ni del numero que ellos representan, no, su fuerza proviene de algo más terrible; su fuerza viene de nuestro consentimiento, justificamos nuestra cobardía al enfrentamiento legitimo contra las fuerzas que nos oprimen con un discurso lleno de humanismo moralizador. El rechazo a la violencia revolucionaria está anclado en los espíritus de aquellos que se oponen al sistema defendiendo unos valores que el mismo sistema les ha enseñado. Pero cuando se trata de conservar la hegemonía, el poder no vacila nunca en usar la violencia. Y así hacen volver al redil a los desobedientes del sistema y logran mantener a todos embrutecidos como auténticos encadenados al Tripalium o Esclavos Del No Saber Que Se Es  Esclavo.

(*)"El 1% de la población más rica del planeta ha incrementado sus ingresos en un 60% durante las últimas dos décadas, pese a la crisis, que no ha hecho más que acelerar esta tendencia.

Los 240.000 millones de dólares (180.000 millones de euros) que ingresaron durante 2012 las cien personas más ricas del mundo, equivalen a cuatro veces la cantidad necesaria para poner fin a la pobreza en el planeta".

Datos publicados recientemente por OXFAM Internacional, organización internacional de promoción del desarrollo y lucha contra la hambruna, fundada en Inglaterra en 1942) 

lunes, 5 de noviembre de 2012

EDUCACIÓN PARA LA ALIENACIÓN


EDUCACIÓN PARA LA ALIENACIÓN

Haciendo Algo De Historia

Por allá por los años 74, 75  cursaba yo el bachillerato en la escuela, El Libertador, la cual  prestaba sus espacios casi en ruinas para el funcionamiento del primer liceo de Palo Negro. En ese entonces en mi casa la educación escolar se acompañaba con la contemplación en un patio enorme y lleno de diversos árboles frutales rebosado por un arcoíris de aves de todos colores, con la lectura de revistas, diarios, suplementos y obras literarias; con las voces de: Felipe Pírela, Tito Rodríguez, Blanca Rosa Gil, Adelia Castillo, Simón Díaz, María Teresa Chacín, el Quinteto Contrapunto y Jesús Sevillano entre otros, esa fue la música que me mostraron Verónica y Gonzalo (Mis padres), a ratos también escuchábamos Radio Rumbos (Las noticias, las radionovelas) en las tardes debía asistir al liceo con unos profesores que eran “los depositarios de la verdad y del conocimiento absoluto”  y los “alumnos” (Nosotros) debían limitarse a ingerir pasivamente los conocimientos que el profesor le transmitía.

Por las noches a pesar de la formación del hogar, con lecturas tempranas que habían pasado ante mis ojos y que atesoraba secretamente para no ser la burla de los panitas del entonces, intentaba ser parte de una manada, (El ser humano no subsiste sin una) aunque esa manada poco leyera y nos la pasáramos machucando en inglés canciones de: los Rollins Stones, Beattles, Bee Gees, Joe Cockers y muchos otros.

Creo que desde muy temprano, la fortuna me acompaño, pues siendo  un carajito de 14 o 15 años  inicie una batalla de vida y así un día me dio por protestar dentro del liceo por 3 o 4  “pendejadas”: 1. no teníamos sino unos 20 o 25 pupitres buenos en un aula de casi 40 estudiantes, 2. El piso estaba levantado, roto como un campo minado y una lamina de zinc se había volado con el viento, 3. En la cercanía al liceo el hedor de un perro muerto nos tenía el estomago volteado bajo el calor de las 2 de la tarde y 4. Las paredes de varios salones e incluso una seccional amenazaban con caerse a la vez que los baños estaban colapsados. Me levanté y me acerqué a la profesora de biología  y bajito pero decidido le dije _Profesora, así es imposible estudiar_ ella en el mismo tono secreto, hábil y muy solidaria me dijo _ Tienes razón, ¿pero qué quieres hacer?_ Se quedó mirándome pareció adivinarme y prosiguió animándome al decir _Lo que quieras hacer, no lo hagas solo_ Eso me bastó e invité a salir a los compañeros del aula, ya afuera incitamos a el salón contiguo para hacer lo propio y así lo fuimos haciendo con todo el Liceo. Ese paro culminó casi tres meses más tarde, después de visitar varias estaciones de radio y periódicos junto al Sr. Omar Quiroz, viejo luchador social, quien presidia la Sociedad de Padres y Representantes, de aquellos años y quien fuera pieza fundamental para el logro de nuestros objetivos. Después de encadenar las rejas de aquellas escuela que hacía las veces de Liceo,  trancar las calles, hacer carteles y pancartas en el porche de mí casa, de manifestar por las principales calles del pueblo, de ser tratados de sobornar con becas Gran Mariscal de Ayacucho, de ser detenidos algunos, perseguidos otros, de atacarnos con bombas lacrimógenas y perdigones, de reuniones en las casas de Yoris, Maury y Gregorio, Belkis, Nurvis y Esteban  Granadillo, después de escondernos de los carros del DIM y la DISIP que pasaban por nuestras casas lentamente para amedrentarnos, después de lograr el apoyo de otros liceos (Valentín Espinal, Técnica Maracay, José luís Ramos, Carlos Arrieta, Agustín Codazzi, entre otros) que sin importar la distancia viajaban desde Maracay al único Liceo de este pequeño pueblo llamado Palo Negro. Después de tres meses y a punto de perder el año escolar, no cedimos hasta lograr que se nos entregara lo que hoy se conoce como LICEO TRINO CELIS RIOS, DE PALO NEGRO. En esas luchas algunos profesores de forma clandestina participaron, Renzo Fajardo, Alejandro Tinedo, Luis Briceño José Rodríguez, Isabel Gruñeiro, y muchos estudiantes como: Los y las Granadillos, las hermanas Mary Paz y Mary Bell Pacheco Hernández, Octavio Pino (hijo), Héctor Iribarren, Dennys Díaz (Fallecido tempranamente) y quien suscribe junto a muchos otros que la memoria en acto de injusticia involuntaria no me trae.

Esa forma de actuar cuando adolescente me condujo a pensar, medir y sopesar la injusticia para combatirla. Me convertí al poco tiempo de iniciar las actividades escolares en la nueva sede del liceo, en un desertor del sistema educativo, yo había quedado marcado con las ganas de vivir y de no someterme a una educación castradora. No encontré en las aulas nada que se pareciera a la vida real y frustrado me fui. Únicamente vi un país que no invertía en educación, sino que gastaba o mejor dicho malgastaba la plata, tiraba la plata. Era un sistema en el que de cada 10 estudiantes que iniciaban el bachillerato sólo egresaban 2,  y uno se pregunta ¿Cuánto le costaba  al país ese bachiller? Una fortuna, sí tomamos en cuenta que las estadísticas eran de 10 solo 2, y para que le servía al país ese bachiller, con un tipo de enseñanza que no formaba para la vida y nos mantenían al margen de la realidad nacional, (desempleo, hambre, miseria, discriminación) y los egresados, unos pocos, muy pocos podían soñar con entrar a la universidad. Se hacía en el entonces un tremendo desperdicio de la riqueza más grande que tiene un país: la inteligencia de nuestros jóvenes. Los atiborraban de datos, de nombres, de cifras pero no desarrollaban su inteligencia. No se les enseño a utilizarla, a pensar en la patria, en lugar de aprovechar todo ese potencial de inteligencia para producir más, para desarrollar el país. Lo anularon, lo aplastaron bajo un fardo de datos.

Alienación Extranjera Contra La Inteligencia Nacional.

Pero todo eso estaba bien estudiado por el Imperio, nos vendieron la idea de que todo en el norte era lo mejor, estimularon en nosotros el deseo de triunfar pero de manera individual, te recomendaban la carrera que te diera más: _No, hazte abogado que eso da_  Un triunfo puramente individual, egoísta, enriquecerse, ganar mucha plata, tener más que los otros, pero no nos enseñaron a pensar en nuestro país, sino en nosotros mismos y en tener como meta salir, huir, desertar del país y vivir una “vida perfecta a lo gringo, a lo Hollywood, de película”  algunos regresaron derrotados, otros descubrieron que no hay nada como Venezuela, algunos se quedaron cuidando ancianitos, de jardineros, parqueros, mesoneros, sencillamente de servidumbre y solo unos pocos,  los hijos de los que siempre fueron el poder económico en el país, se mantuvieron en un ir y venir para seguir marcando las pautas educativas y culturales que imponía el norte.

Pero en los 70, los 80 y los 90 los pocos estudiante que podían advertir esto, (pues lo cotidiano se vuelve natural) aquellos que intentaba razonar, que sentían y descubrían la realidad que marcaba Norteamérica y que aquí era obedecida ciegamente por el sistema educativo, aquel que se atreviera a pensar por su cuenta era un “alumno” incómodo molesto, enseguida le ponían la etiqueta de revoltoso, de peleón, de subversivo, inadaptado, de comunista, de ñangara. De inmediato para poner correctivos se tejía el plan para cambiarlo, para seducirlo y transculturizar su manera de pensar y si no funcionaba, si no lo cambiaban, si no se alineaba, o alienaba, se la ponían difícil, le dificultaban los estudios o su permanencia en el sistema educativo hasta hacerlo desertar. Y así fué a lo largo de 40 años. Décadas en las cuales se nos fué convirtiendo en personas dóciles, serviles, sin pensamiento propio, más dispuesta al licor, la farra, la farándula nacional (Copia de la extranjera) el jet set, a admirar y copiar la cultura foránea, (Música, ropas, formas de expresión, drogas, formas de pensar) a sentir vergüenza por lo nuestro (tradiciones, modismos, comida, familia, nuestro cabello y hasta el color de nuestra piel) por todo eso, es que aún hoy, un pequeño sector del pueblo inocente (por transculturizados)  es capaz de defender al amo, por ello, por más de 520 años de dominación extranjera, por 200 años de lucha por la independencia (aún por alcanzar).  A causa de los: Páez, Falcón, Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez, por 40 años de espejismo democrático ideado para el entreguismo. Por todo ello, es que aún hoy unos pocos maestros alienados van a la escuela, al liceo y hasta a la universidad creyendo que están contribuyendo a la formación del venezolano y lo y siguen repitiendo el esquema ideado para lavar nuestras mentes dictado desde el norte,  a pesar de todas las orientaciones, de todos los discursos, de toda la historia, de todas las pruebas. Mas nosotros no perdemos la esperanza, seguimos trabajando para hacer entender al docente, que debe enseñar al ESTUDIANTE a pensar, a sentir, a hacer, a amar. Que él mismo educador debe disponerse a cambiar, a abrir los ojos, descubrir el valor de la patria, las tradiciones, a amar la mescolanza cultural y racial que somos. Que internalice de una vez y para siempre que: Educar es adiestrar la inteligencia y la organización mental del estudiante, es enseñar a pensar, es formar cabezas pensantes, eso es educar.

 

Licdo. Hernán González Díaz